Hasta cierto punto, la respuesta a esa pregunta podría ser la respuesta de Martin Luther King hijo: "Ahora, porque hace mucho que se posterga".
Pero lo que realmente hace que este momento sea único son los tres avances en el campo de la investigación del cáncer que posibilitan, por primera vez, tener la oportunidad de descifrar su naturaleza.
En primer lugar, las nuevas tecnologías, entre las que se incluyen la genómica y la biología molecular, nos han posibilitado entender, específicamente, por qué una célula puede ser maligna. Estos avances nos permitieron tener objetivos razonables en el desarrollo de nuevas terapias. En segundo lugar, los avances científicos nos brindaron la posibilidad de abordar dichos objetivos con relativa seguridad y eficacia.
Finalmente, el paradigma para la comprensión del cáncer y de su tratamiento ha comenzado a cambiar, puesto que una masa crítica de la clase dirigente en la investigación del cáncer está disponible para desarrollar avances clínicos que conviertan el entendimiento básico de la ciencia en realidad palpable tan pronto como sea posible. Hasta ahora, no se realizaba de esta manera, y la mayoría de los investigadores clínicos del cáncer habían insistido, por ejemplo, en considerar al cáncer de mama como una enfermedad y en desarrollar una terapia "apta para todos los casos".
Uno de los sucesos decisivos que demostraron el potencial del nuevo conocimiento y de las nuevas terapias personalizadas fue el desarrollo del Herceptin; el éxito de esta propuesta sobre este objetivo y esta droga jugó un papel fundamental en el cambio del paradigma, como también lo hizo el desarrollo de las terapias personalizadas como Gleevec y Rituxan. Estas nuevas terapias tendrán un efecto inicial en los resultados del cáncer similares a los efectos de los grandes avances en las drogas anti-VIH sobre los pacientes enfermos de SIDA; convertirán la enfermedad en una condición médica crónica y manejable. En el futuro, aumentarán las posibilidades de encontrar una cura y de prevenir la enfermedad.
¿Por qué ahora? Porque cada vez contamos con mayor información y, tarde o temprano, descifraremos la enfermedad. El financiamiento para esta investigación aplicada es, en gran medida, del gobierno federal, e incluso durante largo tiempo fue muy conservadora y tradicionalista. Ahora, nos encontramos con el problema de que el financiamiento federal está disminuyendo por primera vez en tres décadas. El objetivo del modelo de Unidos Contra el Cáncer consiste en brindar el financiamiento para poder descifrar la enfermedad cuanto antes, además de la supervisión de que el financiamiento sea utilizado como corresponde. Sería conservador estimar que la enfermedad podría descifrarse diez años antes gracias al compromiso de Unidos Contra el Cáncer (SU2C). En términos humanos, las vidas de cientos de miles de hermanas, hermanos, hijas, hijos, madres y padres que necesitarán estas terapias modificadas en los próximos diez años dependerán de nuestro éxito.
John Glaspy, Doctor en Medicina (M.D.), Magíster en Salud Pública (M.P.H.) es profesor de medicina en el Jonsson Comprehensive Cancer Center de la Escuela de Medicina de Los Ángeles, de la Universidad de California. Es Director de la Unidad de Investigación Clínica del JCCC y Director del Programa de Investigación del Cáncer en Mujeres del JCCC. En la actualidad, el doctor Glaspy está investigando la inmunología del tumor y los efectos de los ácidos grasos en carcinogénesis. Sus intereses clínicos incluyen nuevas propuestas sobre el tratamiento del cáncer de mama y el melanoma maligno.



